Antes de hacer más, hay que ordenar nuestra visión integral.
30 de enero 2026
por Monse López & Yadira Herrera
En muchas organizaciones hoy pasa algo parecido: hay esfuerzo, reuniones, capacitaciones, nuevas herramientas e iniciativas. Y aun así, los resultados no siempre reflejan todo lo que se está haciendo. No por falta de talento ni de compromiso, y muchas veces ni siquiera por una mala estrategia. Pasa porque se está haciendo mucho, pero no necesariamente en el orden correcto.

Desde Recursos Humanos se impulsa capacitación, desde dirección se exigen resultados y desde el área comercial se corre contra la cuota. Cada área hace lo que le toca, con la mejor intención. El problema aparece cuando esas acciones no están conectadas entre sí. Se capacita sin tener un diagnóstico claro qué identifique qué habilidades están fallando, se automatiza sin ordenar procesos y se pide vender más cuando todavía hay confusión sobre el rol, el valor o la conversación correcta con el cliente. El resultado es conocido: desgaste, frustración y la sensación de que “ya intentamos de todo”.
A veces el verdadero avance empieza con una pregunta más simple:
¿qué necesitamos fortalecer primero para que todo lo demás funcione?
Ordenar no es frenar. Es ganar claridad. Es aceptar que no todo se resuelve con más capacitación ni con una nueva herramienta. Cuando se fortalece lo correcto primero, el resto empieza a acomodarse: la capacitación se vuelve útil, los indicadores cobran sentido y los equipos recuperan dirección y confianza.
En SLA! Academy Lab hemos visto en las empresas este patrón repetirse una y otra vez. Por eso nuestro punto de partida no es “hacer algo rápido”, sino ordenar antes de accionar: entendemos el contexto competitivo y las metas comerciales, diagnosticamos con datos, intervenimos con capacitación y/o asesoría, y medimos el impacto.
Al final, no se trata de hacer menos ni de hacerlo más lento. Se trata de construir una base sólida para que cada acción, cada capacitación y cada decisión realmente sume.


