Empatía:
23 de diciembre 2025
por Yadira Herrera
Diciembre es una temporada que nos invita a detenernos, a cerrar ciclos, a mirar a nuestro alrededor con un poco más de calma y a compartir mensajes de unión y agradecimiento.
Pero también es un mes cargado de cansancio, metas por cumplir, presión para cerrar el año, emociones mezcladas y, muchas veces, conversaciones difíciles que no se pueden seguir postergando.
Y es justo en ese contexto donde aparece una habilidad que solemos subestimar.
Una que a veces etiquetamos como “suave”, secundaria o incluso opcional, cuando en realidad sostiene gran parte de nuestras relaciones, decisiones y resultados: la empatía.
No solo en lo personal, cuando tratamos de entender lo que el otro está viviendo. También en lo laboral, cuando trabajamos con personas que llegan cansadas o con expectativas distintas a las nuestras e incluso en lo comercial, cuando una conversación deja de ser una transacción y se convierte en un espacio de confianza.
Porque la empatía no es “ser buena onda”, es escuchar de verdad, conectar con la emoción detrás de la necesidad y entender no sólo qué dice la otra persona, sino por qué lo dice.

Y ese “por qué” cambia tu perspectiva:
- Te permite adaptar tu lenguaje al estilo y ritmo de la otra persona.
- Evita malentendidos y conversaciones defensivas.
- Convierte un intercambio de información en una conversación humana y cálida.
En lo personal: escuchar también es una forma de cuidar
Muchas veces escuchamos para responder o aconsejar, cuando lo que el otro necesita es sentirse comprendido.
Practicar empatía implica escuchar sin interrumpir, preguntar antes de asumir y reconocer que no todos viven estas fechas desde la misma emoción.
A veces, el regalo más valioso no se envuelve: es una conversación donde alguien se siente visto.
En lo laboral y comercial: la empatía también construye resultados
En el trabajo, la empatía no baja el estándar, lo vuelve sostenible.
Ayuda a ajustar expectativas, prevenir conflictos y fortalecer la confianza en los equipos.
En lo comercial, marca la diferencia entre vender una vez o construir relaciones.
Permite descubrir necesidades reales, hablar desde lo que importa y dejar de empujar soluciones que no conectan.
Cerrar el año con empatía no es sentimentalismo. Es liderazgo.
Es elegir conversaciones más honestas, escuchar antes de reaccionar y recordar que detrás de cada meta, cliente y equipo, hay personas.
Que esta temporada no solo nos une la tradición, sino la forma en que nos escuchamos.
Porque la empatía no es solo entender al otro: es decidir cómo quieres estar presente en cada conversación.
En SLA! creemos que las conversaciones empáticas construyen mejores equipos, mejores decisiones y relaciones más fuertes.


